Me miro los pies a través de otros ojos
y me siento cohibida de sufrir
un dolor que no me pertenece
de analizar una autocrítica externa
observando mis manos mis huellas y
todo lo que podrían llegar a construir
si no fuera por ese miedo al asfalto
blanco e infinito desgarro
que nos persigue equiparable
de por vida y de por muerte
parece ser que éste será el último día
de una avalancha de desorden
y con una repugnante resignación
lo admito
todavía escuece.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada